
En una nueva emisión de Prevención y Salud por Cable Imagen Armstrong, el licenciado en kinesiología Santiago Pribisalich desarmó los mitos sobre la «postura perfecta», explicó por qué el cuerpo busca el ahorro energético y detalló cómo combatir la tensión miofascial en la rutina diaria.
¿Existe la postura perfecta? ¿Por qué nos duele la espalda después de pasar horas sentados o parados? Estas fueron algunas de las preguntas que respondió el licenciado en kinesiología Santiago Pribisalich en una reciente entrevista para el programa local Prevención y Salud, emitido por Cable Imagen Armstrong.
Durante el encuentro, el especialista aclaró que en la kinesiología moderna ya no se habla de «mala postura», sino de «postura prolongada». Según explicó, el cuerpo humano es naturalmente económico y busca gastar la menor cantidad de energía posible. Por ello, ante la falta de movimiento, tiende a encorvarse o flexionar el cuello para apoyarse en las estructuras pasivas.
Del escritorio a la fábrica: los riesgos de la inmovilidad
El impacto en el entorno laboral fue uno de los ejes centrales. Tanto quienes pasan 8 o 9 horas sentados frente a la computadora (home office) como quienes realizan tareas de bipedestación constante (parados en fábricas o comercios) sufren las consecuencias de la rigidez. Las primeras señales de alarma suelen manifestarse en forma de «algias» o dolores difusos en el cuello, los hombros y la zona lumbar.
Desmitificando la «contractura» y el rol del estrés
Ante la clásica consulta del «nudo» o «bola en la espalda», Pribisalich aclaró que los músculos no se enrollan literalmente. Lo que sentimos es tensión en los tejidos miofasciales (la fascia). Además, advirtió sobre el rol fundamental del sistema nervioso: el estrés mental y laboral genera el mismo nivel de tensión corporal que el esfuerzo físico intenso.
Soluciones prácticas: pausas activas y movimiento
Para contrarrestar el daño del sedentarismo o la bipedestación prolongada, el kinesiólogo recomendó implementar pausas activas.
- Para quienes trabajan sentados: la pausa debe realizarse de pie, buscando movilidad global.
- Para quienes trabajan parados: se aconseja sentarse y descomprimir las piernas.
- Micro-pausas: ideales para aquellos que aseguran «no tener tiempo», realizando pequeños ajustes y cambios de posición directamente en el puesto de trabajo.
Finalmente, el especialista recordó que ir al gimnasio una hora a la noche no compensa las 8 o 9 horas de quietud absoluta durante el día, y que el cambio frecuente de postura sigue siendo la mejor herramienta preventiva, incluso por encima del mobiliario ergonómico.
Programa Estreno: Lunes 13,30Hs. Por CIA.