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Emiliano Gramigna defendió la labor legislativa tras una sesión de fuertes cruces en el Concejo.

La última sesión del cuerpo legislativo local se vio marcada por la confrontación. Mientras la concejal Luz Marina Fischer (Avancemos) fue blanco de duras críticas por parte del oficialismo y la presidencia, el concejal Emiliano Gramigna (Renovación por Armstrong) realizó una extensa alocución reivindicando la investidura del concejal y denunciando el histórico menosprecio hacia la institución.

La calma habitual del recinto se rompió durante la última jornada parlamentaria. El clima se tensó cuando la concejal de la oposición, Luz Marina Fischer (Bloque Avancemos), fue tildada de «mentirosa» de forma directa por su par de Unidos, Carla Revigliono, y por el propio Presidente del Concejo, Alejandro Pertusati. El entredicho dejó en evidencia las profundas diferencias políticas y personales que atraviesan la actual conformación del cuerpo.

En este contexto de rispidez, tomó la palabra el concejal Emiliano Gramigna (Renovación por Armstrong), quien optó por un discurso de fuerte contenido institucional y personal. Gramigna manifestó su malestar por lo que considera un «menosprecio histórico» hacia el Concejo Deliberante, muchas veces incentivado —según sus palabras— por los poderes ejecutivos.

«A nosotros nos cuentan las costillas. Vienen a decirnos si esperamos un faltazo, pero nadie pregunta quién falta en el Ejecutivo o cuántos años están en el cargo», disparó el edil, haciendo hincapié en la doble vara con la que se mide la función legislativa frente a la administración municipal.

Gramigna defendió la formación y el compromiso de los ediles, recordando que su labor va mucho más allá de la sesión semanal: «El que cree que sesionar es solamente nuestro trabajo, es porque no entiende absolutamente nada». En su intervención, destacó la función de los concejales como receptores de la angustia social ante la crisis económica, citando como ejemplo reuniones recientes con comerciantes e industriales locales.

Finalmente, el referente de Renovación por Armstrong subrayó que la política es una profesión que requiere poner en juego «la cara, el patrimonio y la vida privada», y aseguró que, a pesar de las embestidas y difamaciones, la prioridad debe ser siempre el beneficio de la ciudadanía: «Si miramos para atrás, podemos decir que por alguna de nuestras acciones le cambiamos la vida a nuestro pueblo».

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