¿Qué hay detrás del esfuerzo? Por Elizabeth Santángelo.


organizaciones1Al pensar en este título, recordé una reflexión de Mahatma Gandhi cuando dijo: “Nuestra recompensa se encuentra en el esfuerzo y no en el resultado. Un esfuerzo total es una victoria completa”.
Hoy en día en las sociedades así como en la experiencia de cualquier persona, sea ésta profesional, político o deportista, se hace ver que solo aquellos que llegan a la meta alcanzan la victoria y por eso se sienten realizados.
Lo importante no es llegar, sino cómo se llega. La acción más que los resultados es vital para saber qué clase de objetivo perseguimos.
Todos los que tuvieron éxito en la vida han tenido que renunciar a la comodidad, la postergación o las excusas para llevar a cabo alguna acción productiva y perdurable.
Un sabio consejo de la Biblia nos lo dice claramente: “El alma del perezoso desea y nada alcanza, más el alma de los diligentes será prosperada”.
Algunas veces prevalece el miedo que paraliza y que no puede vencerse fácilmente, porque se tiene temor al éxito y a lo que lo acompaña.
Es un hilo muy delgado para no pasar a un lado que no es benéfico para quien logra alcanzarlo. Me refiero al éxito cuando se mezcla con la vanagloria, el egocentrismo, arrogancia, creyéndose superior a los demás.
Basados en la identidad espiritual que representa cada uno como parte de una creación humilde e inocente, hace que el camino sea ameno y respetado, sin caer en esas redes que propician el fracaso.


Mary Baker Eddy, Fundadora del Movimiento religioso de la Ciencia Cristiana se ubicó como pionera en donde la mujer no ocupaba un lugar de privilegio, no obstante, persiguió sus ideales con la firme convicción, deseando ayudar a la humanidad a salir de la esclavitud mental para dar testimonio de la identidad espiritual que cada uno puede traducir en mejor calidad de vida y salud.
Muchos de sus alumnos la seguían al sentirse atraídos por su enorme capacidad y fortaleza espiritual, pero fue consciente del peligro de la deificación propia. Ella misma escribió en una de sus obras: “En épocas de prosperidad religiosa o científica, ciertos individuos tienden a aferrarse a la personalidad. Este estado mental es enfermizo; es un contagio, un mal mental, que debe ser enfrentado y vencido. ¿Por qué? Porque destronaría al Primer Mandamiento: Tendrás un solo Dios”.
Eddy bien podría haberse sentido tentada al saber que ocupaba un lugar sumamente relevante dentro de la organización de la Iglesia. Pero, se observó su humilde y valiente personalidad y fue reconocida por múltiples entidades, por su trabajo y legado.
La Asociación Nacional del Libro de Mujeres, de los Estados Unidos, incluye a su obra Ciencia y Salud en una lista de 75 libros escritos por mujeres cuyas palabras han cambiado al mundo. El Salón Femenino de la Fama de Estados Unidos la integra en 1995, mencionando que “dejó una marca indeleble en la religión, la medicina y el periodismo”.
El éxito alcanzado no la perturbó ni desvió de su camino porque sabía que era el resultado del cumplimiento de un propósito divino, al seguir las enseñanzas de Jesús y saber que la curación por medios espirituales era posible aún en estos tiempos. Su esfuerzo por llevar a cabo esta obra fue una victoria completa.
No obstante, recibió críticas de la prensa y del periodismo amarillista, ya que afirmaban que su Descubrimiento había tenido la influencia de otros pensadores y filósofos de la época (Siglo XIX), sin embargo, ella no hizo eco a estos ataques, pues su único apoyo fue la Biblia, realizando las más profundas indagaciones.
Estudió con acentuada constancia y diligencia los relatos de las curaciones espirituales registradas en las Escrituras, tanto en el Antiguo como el Nuevo Testamento.
Llegó a la comprensión que esta nueva revelación, que le ofrecían las curaciones de Jesús, era el producto de un razonamiento práctico y demostrable en cualquier época.
Acepta un nuevo desafío sin temor a fracasar, porque tú también puedes ser artífice de un proyecto logrado con esfuerzo y dedicación, y deja que el camino a la realización y al éxito sea una puerta abierta para tu crecimiento interior.

Elizabeth integra el Comité de Publicación, en Argentina, y escribe reflexiones desde su perspectiva como profesional de la Ciencia Cristiana.
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